Portada del disco Mis cuatro Paredes.Portada del disco Mis cuatro Paredes.

Reseña por Lalo Enríquez

Mis Cuatro Paredes (1973)
Guadalupe Trigo
RCA Victor
Disco: Cantautor, folclórica

No tan fuerte como su primer disco, pero un joya oculta de cualquier modo.

El mundo de la música no se libra de las contradicciones. Como ejemplo, creo que las siguientes dos declaraciones tienen su buen grado de verdad a pesar de su aparente contraste: este segundo disco del cantante yucateco Guadalupe Trigo estaba destinado a fracasar y decepcionar a quienes fueron muy fans de su debut; como fuere, también se trata de una joya perdida de la música mexicana, y acá pienso explicar por qué.


El primer lanzamiento de Trigo había sido la gran apuesta de RCA Victor durante el año 1971. La gigante discográfica global pensaba que en el orquestado y cosmopolita sonido mexicanista de Trigo lograría por un lado el reconocimiento crítico y por el otro grandes niveles de popularidad; algo así como lo conseguido con Serrat con su lanzamiento Mediterráneo del mismo año. Algunos de los mejores arreglistas mexicanos de aquel momento, como Mario Patrón, Chucho Ferrer y Eduardo Magallanes habían sido reclutados para aquel debut, mientras que la fiesta de lanzamiento fue todo un evento lleno de celebridades convocadas de toda la industria musical nacional, incluyendo la competencia.

Para no hacer la historia larga, por una u otra razón, ese éxito no llegó. Sin duda 'Mi Ciudad' fue una canción destacada de aquel primer disco, aunque su éxito vendría después de la mano de otros intérpretes, como Lola Beltrán durante sus famosos recitales en Bellas Artes. El recibimiento crítico fue mixto en aquel momento, pero sin duda en lo comercial se puede hablar sin tapujos de un fracaso. Eso dejaba a Trigo en una posición bastante endeble dentro de la disquera, que ya lo había despedido una vez tras el lanzamiento de un primer LP que pocos conocen, lanzado en 1970 bajo su nombre natural, Alfonso Ontiveros.

Ante ese panorama poco prometedor, tocaba adaptarse o sobrevivir, y con este disco Trigo dio los primero pasos hacía un sonido mucho más austero que en siguientes discos explotaría bajo el nombre de "Sonido Trigo", basado en el trabajo del propio yucateco en guitarra y voz acompañado por otro guitarrista, un vihuelista y en ocasiones una tercera guitarra o un contrabajo. Mis Cuatro Paredes es claramente un disco de transición ya que aún tiene varios pasajes orquestados de la mano de Eduardo Magallanes y Rubén Fuentes (este último una leyenda de los arreglos mexicanos), pero también cuenta ya con algunos temas dentro de un universo acústico mucho más frugal.

Caben recalcar también algunas otras alianzas que son de gran importancia para el resultado final. Una es con el poeta Mario Arturo Ramos, cuya presencia vino a reemplazar en cierta medida la antigua colaboración de Trigo con el letrista Eduardo Salas. También se debe de mencionar el excelente trabajo del guitarrista peruano Lucho González, quien por aquel entonces estaba en México acompañando a una gran amiga de Trigo, la legendaria compositora Chabuca Granda.

Debe destacarse la canción ‘Cada Latinoamericano’, que es la única canción de Mis Cuatro Paredes para la que se conservó la alianza entre Trigo y Salas; es también uno de los momentos más destacados del álbum. La composición de guitarra en general es sumamente notoria y la poca intromisión de la trompeta es elegante y difícil de superar.

En conclusión, Mis Cuatro Paredes es un disco íntimo y reflexivo que llega a un resultado único dentro del panorama de la música popular mexicana de aquella o de cualquier época. Hay demasiadas influencias confluyendo de formas atípicas: canción melódica, nueva canción latinoamericana, bossa nova, trova mexicana, mariachi, son. Es un álbum que va creciendo con cada escucha, ya que su ritmo lento y su reflexividad pueden ser una barrera en un principio, pero con el tiempo revela por una parte la belleza de muchas de las letras y por otra la magnífica visión que hay detrás tanto de la composición de Trigo como de los arreglistas, a pesar de (o precisamente por) su sutileza.