
Lista por Lalo Enríquez
y el equipo Rehilete


Lo mejor de la música mexicana en el ámbito pop, rock y folclórica durante el año que terminó.
Estos últimos días del mes de enero de un joven 2026 son ideales para voltear por un momento hacia atrás, con un poco de distancia y perspectiva, y recordar aquellos discos mexicanos destacados que nos dejó un 2025 que fue el primer año de labores aquí en Rehilete; por eso y más nunca lo olvidaremos.
Hay que mencionar que anteriormente ya habíamos compartido aquí en la página nuestra Parte 1 de lo mejor de la música de 2025, en la que abordamos únicamente discos experimentales, de vanguardia y de géneros instrumentales como jazz, clásica, electrónica y similares. Si suena como algo que podría interesarte no dudes en echarle un ojo.
Por su parte, esta segunda entrega de la lista se enfoca en géneros populares como el rock y el pop en sus miles de presentaciones, así como géneros folclóricos, latinos o similares. Quien haya seguido nuestras calificaciones durante el año notará que acá hay algunos imprevistos y cambios en nuestra percepción; lo cual es totalmente natural ya que este ranking final lo hemos trabajado ya con la ayuda del tiempo y de las escuchas repetidas.
Quien desee ahondar un poco más sobre nuestros criterios en el ámbito musical puede leer la introducción a la lista de 2024, en la que se describieron explícitamente.
Sin más, nuestros 10 mejores discos de música popular creados por artistas mexicanos durante el querido año 2025:
9. Aixcaquema – PHI UNO
Aixcaquema es un grito de guerra utilizado en el contexto de la Danza de los Tastoanes. El significado preciso del término es algo así como “hasta tu muerte o la mía”.
No hay duda de que la influencia de las culturas prehispánicas no se queda en el mero nombre de este álbum. Oriundo justamente de la región de Tonalá, Luis Villalobos trabaja bajo el alias de PHI UNO para presentarnos una sorprendente mezcolanza global de músicas tradicionales, pero con un estilo incuestionablemente moderno. La influencia estética e instrumental de la música indígena-chamánica americana es más que evidente, pero tampoco podemos entender el producto final sin considerar la tradición litúrgica occidental (particularmente los primeros cantos monofónicos del medievo), los cánticos tibetanos y sus respectivos mantras, así como géneros contemporáneos como el drone, el new age y el darkwave que asociamos con grupos como Dead Can Dance.
Queda por demás decir que esta es música que no se presta para toda ocasión. No obstante, la paciencia, la oportuna soledad y la introspección son todas medallas del buen vivir, y este disco nos invita a ellas.
8. Folkpirana – Damaris Bojor
El nombre del disco hace referencia justamente a la amalgama sonora y espiritual que Damaris considera expresa mejor lo que es su música. Folk no necesita mayor explicación. La segunda parte del concepto hace referencia a lo campirano; un término curioso de escoger ya que en México solemos hablar antes de lo ranchero o lo norteño. En este contexto lo campirano parece hablarnos de algo más general y universal; más cercano a lo simple y lo natural, más alejado de algunos de los clichés de nuestra música.
Mientras la tendencia comercial más fuerte de la música regional mexicana es acercarse a lo urbano a través de los corridos tumbados y su adopción de patrones temáticos y rítmicos del rap y el reggaetón, Damaris torna su visión en la dirección opuesta. Un regreso al amor al campo, al lugar de origen; una observación casi espiritual de la belleza natural y del romance verdadero. Lejos está el hedonismo esquizofrénico del corrido tumbado, lejos la arrogancia canalla o el gimoteo etílico que han llegado a parecernos sinónimos de la música de banda.
Folkpirana obtiene alto puntaje en originalidad, belleza y buen gusto.






















